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4 claves para un empeño saludable

A muchas personas nos cuesta trabajo reconocer que necesitamos ayuda ante problemas financieros, incluso podemos pensar que se puede ser percibido negativamente por personas cercanas a nosotros porque la mera acción de solicitar un préstamo o realizar un empeño se considera negativo. Sin embargo, no tiene nada de malo ni de vergonzoso. Incluso, un préstamo puede considerarse una inversión o un punto de partida para una economía mucho más saludable.

No obstante, tampoco es un secreto que si todo el proceso perteneciente al préstamo no se lleva de manera adecuada, podemos empeorar nuestros problemas económicos. Para contener estas situaciones, existen ciertas directrices bastante sencillas que nos ayudan a cumplir con los pagos, pero sobre todo, nos permiten crear una mejor conciencia sobre cómo administramos los recursos monetarios.

Es importante que las empresas o franquicias dedicadas a prestar servicios financieros también desarrollen otros métodos de ayuda para los clientes y no simplemente ofrecer préstamos para solucionar momentáneamente las dificultades monetarias que los lleven a recurrir a nuestros productos.

Con ese afán hemos desarrollado este artículo, en el que elaboramos cuatro propuestas para hacer más llevadero el control de tu deuda y sacarle los mayores beneficios posibles.

  1. No excedas tus límites. El monto a solicitar siempre es un punto conflictivo cuando hablamos de préstamo o empeño y es que podemos optar por pedir una cantidad exorbitante para cumplir con algún capricho o solucionar otros problemas financieros menores, en el caso de los segundos no es tan complicado, pues el monto del préstamo dependerá mucho de la valoración que se le dé al objeto en cuestión, pero también se puede caer en la tentación de empeñar varios artículos para acceder a un monto mucho mayor. Sin embargo, esto nos puede traer problemas en el futuro, pues siempre estaremos bajo la presión de cubrir todos los préstamos que hayamos adquirido y la comodidad que se buscaba obtener a través de la solicitud de una ayuda monetaria, nunca se hace presente. Lo mejor es optar por un solo recurso financiero y solucionar lo que se pueda con ese dinero.
  2. Registro de los gastos diarios. Como mencionamos al principio de este artículo, los préstamos pueden ser ideales para tomar el control de nuestra economía y adquirir mejor hábitos de consumo. Llevar un diario escrito donde registres cada uno de los movimientos monetarios que realizas (específicamente, los gastos) te ayudará a identificar en dónde hay fugas de dinero. Así, en lugar de continuar con gastos innecesarios puedes tomar ese dinero para cubrir las cuotas del empeño y posteriormente destinarlo como un extra para atender imprevistos o salir de viaje. Tener un plan más organizado de gastos nos permite optimizar nuestros recursos sin que esto afecte o comprometa el costeo de nuestras necesidades básicas y uno que otro lujo. Lo que nos lleva al siguiente punto:
  3. Crear un fondo de ahorro. Seguramente te has topado con miles de artículos o personas que hablan de todos los beneficios que se pueden adquirir si tenemos el hábito de ahorrar. Es muy probable, incluso, que lo hayas intentado en algún momento y desistido poco tiempo después. A veces solo es cosa de acercarnos a la práctica de la manera adecuada, sobre todo porque las costumbres siempre son difíciles de adquirir, más si se trata de reemplazar una acción o decisión que hemos llevado por mucho tiempo: prácticamente se trata de reconfigurar nuestro cerebro. Lo mejor es empezar con acciones pequeñas y asignarle al ahorro metas cercanas y sencillas, al menos, al principio. Por ejemplo: en lugar de designar una cantidad fija de golpe, procuremos guardar todas las moneditas extras o cambios. Los depositamos en un frasco y a final de mes podemos establecer la cantidad reunida como un tope mínimo. Si queremos, al siguiente mes podemos aumentar la cantidad, pero nunca reducirla. Respecto a la meta podemos establecer que el dinero reunido en cuatro meses nos servirá para irnos de vacaciones o comprar algún objeto funcional o para el gozo individual. En caso de tener un empeño en curso, el dinero ahorrado tendría que ir destinado a pagar nuestras cuotas. Como se trata de los sobrantes, nuestro cerebro se acostumbra fácilmente a prescindir de esas cantidades monetarias.
  4. Cuida pertenencias que puedan funcionar como activos monetarios. Este punto quizás resulte obvio, sin embargo, nos parece necesario recalcarlo porque muchas veces, debido a la urgencia de las necesidades que se presentan, podemos llegar a perder la perspectiva. En el caso de los préstamos, el monto total que podemos adquirir por cierto objeto depende de muchos factores, por ejemplo, dependiendo el estado de conservación. Joyas, electrodomésticos, automóviles e incluso, bienes raíces, no solo deben ser considerados como un juego o algo que adquirimos para nuestro mero disfrute, sino como herramientas o respaldos que nos pueden ayudar cuando tengamos problemas de esta naturaleza.

El empeñar un objeto no tiene por qué ser una situación estresante. Después de todo debe cumplir cabalmente su función de solución y el alcanzar esta meta se encuentra plenamente en nuestras manos.

Si te interesa conocer más sobre los empeños o las franquicias que se pueden montar alrededor de estos recursos financieros, te invitamos a contactarnos para hablarte de uno de los planes de negocios más efectivos que puedes encontrar en el país. Llevamos casi 20 años trabajando en este sector, lo que nos ha permitido adquirir la experiencia necesaria para generar las mejores ganancias y negocios sólidos. Todos tus intereses estarán protegidos por nuestro profesionalismo y un riguroso código ético. Para más informes consulta el siguiente link.

El equipo de marketing4 claves para un empeño saludable